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Noticias Amor y Rabia

Conoce al Trump de la Antigua Roma, un demagogo populista que ayudó a hundir la República

Published on: domingo, 19 de febrero de 2017 // , ,
Por Philip Freeman

El populismo tiene una historia larga y colorida en la política americana, de Huey Long en la izquierda (gobernador de Luisiana durante la Gran Depresión, con un amplio apoyo popular debido a su programa de ayudas sociales; murió ‘casualmente’ cuando amenazaba con romper el sistema bipartidista de EEUU -AyR) a George Wallace en la derecha (gobernador derechista de Alabama, defensor del apartheid en EEUU, «segregación ahora y segregación siempre» dijo -AyR) hasta más recientementeRoss Perot en 1992 y Donald Trump hoy día.

Durante la mayoría de su historia, la República romana estuvo gobernada por viejas familias políticas y de intermediarios políticos de confianza que sabían cómo mantener controladas a las masas. Se llevaban a cabo elecciones, pero estas estaban diseñadas deliberadamente para dar la parte del león del voto popular a las clases dominantes. Si la aristocracia romana, que votaba primero, elegía a una persona para mandar, los funcionarios a menudo ni siquiera se atrevían a contar los votos de las clases bajas.

De vez en cuando, campesinos descontentos, dueños de tabernas y transportistas dueños de burros se alzaban y exigían a sus gobernantes que les aliviasen sus deudas y tener una voz propia en el gobierno, pero esas revueltas eran rápidamente aplastadas mediante promesas de que venían mejores tiempos y pagando a gladiadores que ya no estaban en activo para partir la cara a los principales alborotadores. A finales del siglo II antes de Cristo, los aristocráticos hermanos Graco intentaron llevar a cabo una revolución política desde dentro, pero solo lograron ser asesinados por la nobleza conservadora.

Quien finalmente derribó el sistema  era un rico y ambicioso noble llamado Publio Clodio Pulcro, un demagogo populista que se negó a seguir las reglas del juego. Clodio siempre había sido impredecible de maneras que habían sorprendido y divertido al populacho romano. Siendo joven, incitó un amotinamiento contra las tropas de su cuñado. Después, cuando unos piratas le capturaron, se ofendió profundamente por el pequeño rescate que aceptaron por liberarle.

Nada era sagrado para Clodio. Cuanto más audaz era su comportamiento, más le quería la opinión pública por ello. En Roma, por ejemplo, Clodio un conocido mujeriego cometió un sacrilegio al disfrazarse de mujer e infiltrarse en el festival religioso sólo para mujeres dedicado a la diosa Bona Dea, con el objetivo de seducir a Pompeya, la esposa de Julio Cesar. El escándalo llevó a Cesar a divorciarse de Pompeya y llevó al famoso sofismo de que la mujer del Cesar debía estar fuera de toda sospecha.

Tras escapar el castigo empleando un amplio equipo legal y pagando generosos sobornos, Clodio entró en la política en un intento de asegurarse el respeto de la clase dominante, la cual rápidamente le despreció como a un bufón. De lo que los críticos de Clodio no fueron capaces de darse cuenta es que era inteligente, estaba decidido y estaba muy en contacto con las frustraciones del pueblo llano.

Después de que la élite le rechazase, Clodio empezó a romper todas las reglas en su lucha por llegar al poder. Repudió su estatus de noble y pasó a formar parte de la clase de los plebeyos de manera oficial, posicionándose como líder de la enfadada clase trabajadora romana. Usando su atractivo natural, su fiera retórica y un agudo sentido de cómo hacer que los políticos del establishment se enfrentasen entre ellos, consiguió imponerse a las leyes y llevó a cabo el primer reparto gratuito de grano de la historia de Occidente. Esto le generó enormes apoyos entre el pueblo llano, especialmente entre aquellos que habían perdido su trabajo en las recientes crisis económicas. Se convirtió en el rey de las calles de Roma y desató un alzamiento populista como no se había visto antes en la historia de la República.

Las clases dominantes de Roma no tenían ni idea de cómo someter a Clodio a su control, al cual seguían despreciando. Si la República iba a ser destruida, dijo Cicerón, famoso orador y político del establishment, dejemos al menos que caiga por la acción de un hombre de verdad.

Exigiendo venganza, Clodio organizó el exilio de Cicerón y preparó sus planes para llegar a la cúspide de la pirámide del poder político. Durante su campaña para ser elegido pretor, cargo romano de magistrado electo que tenía una posición justo por debajo de los cónsules que dirigían Roma, las elecciones tuvieron que posponerse dos veces debido a las luchas callejeras entre sus seguidores y los de su enemigo, Annio Milo. Cuando Clodio se encontró con Milo en la Vía Apia, se desató una lucha entre sus bandas y Clodio fue herido de gravedad. Consciente de que un rival muerto era menos amenazador que uno vivo y enfadado, Milo ordenó a sus hombres que le rematasen.

Asesinato de Clodio

Pero pese a que Clodio había sido asesinado, las fuerzas populistas que había desatado siguieron muy vivas y rápidamente encontraron nuevos líderes, en especial Cesar. Las clases dominantes estaban aturdidas e indefensas cuando el control del Estado que habían dirigido desde hacía siglos se les fue de las manos.

En el año 49 a.C., Cesar cruzó el Rubicón y sumergió a Roma en una guerra civil. El asesinato de Cesar en los Idus de Marzo dio paso a una revuelta que destruyó, de una vez por todas, el poder de las clases dominantes. Surgió un Imperio basado en la autocracia, y la República Romana desapareció para siempre.

La Woodwide Web o capitalismo y socialismo en el bosque

Published on: viernes, 17 de febrero de 2017 // ,

Por SUSAN GOLDHOR

Durante mucho tiempo veía el bosque como el ejemplo extremo de los ecosistemas capitalistas, donde el capital era la luz del sol y los árboles que alcanzan el techo del bosque son los plutócratas. O, como les llamaba en privado, los Donald Trunks [Juego de palabras relacionado con Donald Trump (AyR)]. En cuanto a los de abajo... bueno, cada sistema tiene sus perdedores, ¿no es cierto? Es la otra cara inevitable de que haya ganadores.

Tal vez todo el mundo veía el bosque de esta manera hasta que los investigadores que miraban el suelo descubrieron que el capitalismo del bosque tiene servicios sociales subterráneos, con complejas redes de hongos que conectan las plantas entre sí mediante sus raíces, tomando de los ricos para dárselo a los pobres. ¡Una red de seguridad social de hongos! ¡Los hongos jugando el papel de Robin Hood! ¡La Woodwide Web! Y este fue el punto en el cual el capitalismo, rojo [por sangriento] en dientes y garras, mostró su parte más vulnerable y —al menos en las mentes de aquellos de nosotros en sintonía con estos temas— se transformó en una red de seguridad, de prestación de servicios sociales. O más bien una asociación (que podría ser una mejor manera de mirar a la relación entre el Gobierno y sus ciudadanos). Como dijeron tan brillantemente Bonfante y Genre en su comentario: «como muestran claramente los líquenes, combinar un organismo que pueda explotar luz y CO2 atmosférico con otro que pueda explotar eficientemente los nutrientes del suelo da lugar a una adaptación fructífera a los hábitats en la interfase suelo-atmósfera». Incluyamos «comunidades» en esta frase y se puede ver qué pensaba mi cerebro.

¿En qué estábamos pensando todos cuando nos imaginamos a los grandes árboles como señores ladrones? ¿Cómo pensamos que sobrevivía el resto del bosque? En algunos cálculos, se estima que los árboles grandes donan como mínimo el 40% de sus azúcares a través de sus raíces y, aunque algunos van a otros habitantes del subsuelo, la mayor parte se destina directamente a alimentar a los hongos, socios de los árboles. Estos socios (y un árbol puede estar asociado a más de una veintena de hongos diferentes) están asociados a las raíces tan densamente como para cubrirlas, pero también para mantener conexiones con otros de la misma especie y con otras plantas. Es esta red, que alguna persona inteligente ha denominado la «woodwide web» ['la red de información forestal' - WWW (AyR)], la que mantiene vivas a las plantas del sector inferior del bosque y a los brotes privados de luz en el suelo del bosque. Esta pequeña tuya que no llega ni a la rodilla y tiene un tallo delgado como un lápiz podría tener 100 años de antigüedad. Gracias al apoyo de la WWW, puede estar a la espera de una tormenta, un huracán o un leñador para abrir el dosel y darle sol y espacio para crecer. Además, ¿cómo creemos que sobrevivieron los grandes árboles sin esa fuente subterránea de apoyo físico que es un suelo saludable y el suministro de nutrientes de sus socios los hongos? Ningún árbol es una isla. Ningún árbol vive sólo de la luz solar y el dióxido de carbono. Las raíces de los árboles existen para el apoyo físico. En realidad, no son muy buenas en acceder al agua y nutrientes; el N-P-K (nitrógeno, fósforo y potasio) que suministran los jardineros como fertilizante. Esta red de hongos es lo que les permite encontrar fuentes de suministro distantes de agua; pueden filtrar el fósforo a diminutas partículas minerales; así como pudrir desechos y matar a los insectos para obtener nitrógeno, y luego compartir todo esto con los grandes árboles a cambio de azúcares.

¿Qué hay algunos que hacen trampas con este sistema de bienestar? Por supuesto. Tomemos por ejemplo al espárrago borde o chupapinos (Monotropa hypopitys) u otras monotropáceas. Estas pequeñas plantas no producen clorofila propia, y sólo pueden obtener los azúcares de sus socios los hongos que, a su vez, lo obtienen de los árboles que (presumiblemente) no saben nada de estos pequeños parásitos. O tal vez los saben y, o bien no les importa, o no pueden encontrar la manera de cortar el suministro sin privarse de los beneficios mucho mayores de los micorrizas [las simbiosis entre los micelios de los hongos con las raíces de las plantas (AyR)] (hipótesis sugerida originalmente por Bidartondo y Bruns en 2001). Una gran cantidad de energía se ha empleado en averiguar qué dan las monotropáceas a sus socios y, hasta ahora, parecen ser como los lirios del campo, que ni trabajan ni hilan.

Por muy marginales que puedan ser las monotropáceas para la visión en conjunto del bosque, fue un estudio de los espárragos bordes (Monotropa hypopitys) y sus hongos asociados (del género Tricholoma) lo que llevó al primer indicio de la existencia de la WWW. Hace más de medio siglo, E. Bjorkman inyectó glucosa radioactiva y fósforo en el floema de pinos y abetos en los que crecía el parásito, y así descubrió que la radiactividad pasaba de los árboles a los hongos y de éstos a las monotropáceas, y que al separar los espárragos bordes de los árboles ralentizaban su crecimiento. (Si bien el trabajo de 1960 de Bjorkman puede haber proporcionado la prueba de transferencia de carbono [C] es sorprendente —al menos para mí— darse cuenta de que Franz Kamienski llegó a la conclusión de que las monotropáceas se nutren de los hongos conectados a las raíces del árbol a comienzo de la década de 1880, lo que destacó la afirmación de Martin Bidartondo «examinar la historia temprana de la investigación de las micorrizas es sumergirse en la biología de las plantas micoheterótrofas».)

Chupapinos o espárragos bordes.

Cerca de un cuarto de siglo más tarde, David Read, junto con sus colegas y estudiantes graduados de la Universidad de Sheffield fueron, al menos por lo que yo sé, los primeros en mostrar el flujo unidireccional de carbono entre las plantas clorofílicas. Pero no fue hasta el 7 de agosto de 1997 cuando se imprimieron en Nature (casi cuarenta años después de la obra de Bjorkman) las palabras «wood-wide web», señalando el primer documento (de Simard et al.) para demostrar que el flujo de carbono entre las plantas en el campo es bidireccional, a través de la red ectomicorrícica. A pesar de que yo había asumido que Suzanne Simard o uno de sus coautores habían inventado esta frase pegadiza, no aparece en el documento. Fueron Melanie Jones y Dan Durall los que me dieron un indicio de que fue la idea de uno de los (anónimos) editores de Nature, que lo empleó en la portada de la revista para indicar la importancia de lo que había dentro.

Ninguna idea revolucionaria es aceptada de manera inmediata, y este papel desafiante recayó en dos micólogos escoceses, Robinson y Fitter, que señalaron que, aunque el carbono marcado se podía detectar en las raíces de la planta receptora, no se detectaba en los brotes. Por tanto, sugirieron que probablemente el carbono en cuestión se acumulaba en las estructuras de hongos dentro de las raíces, no estando disponible para las plantas, y estando separada sólo por unas membranas, ¡el suplicio de Tántalo! Además, dado que no hay filtro de malla fina que separe las plantas donantes de las receptoras, transferirlo a través del suelo era posible. «La transferencia de carbono a través de una red AM [micorriza arbuscular]», afirmaron, «no permite» compartir recursos ‘entre las plantas enlazadas’», queriendo decir con esto que si las plantas realmente podían compartir carbono, «las interacciones entre las vecinas sería entonces tendría menos de una lucha por un recurso escaso que una explotación comunal en la que todos (al menos los que forman parte de la red de micorrizas) reciben su parte». Esto cambiaría fundamentalmente nuestra visión de una importante influencia sobre la estructura y dinámica de las comunidades vegetales. Así que supongo que no era la única que comparaba las comunidades vegetales con el sistema capitalista.

Este trabajo, como en todos los buenos desafíos, depende en gran parte tanto de los micólogos izquierdistas como de los experimentos por hacer; es decir, eliminó la posibilidad de una transferencia significativa del suelo, y demuestra que el carbono iba efectivamente a los brotes y hojas. Al cabo de par de años, Sylvain Lerat y sus colegas de Quebec había llevado a cabo un muy ingenioso (y, para mí, muy sorprendente) experimento que demostró que no sólo se transfería carbono entre diferentes tipos de plantas a través de la red AM, sino también que la transferencia era bidireccional, dependiendo de quién realizaba la fotosíntesis en cada momento, de acuerdo a lo que se ha venido a llamar una relación origen-destino. Los socios en este caso (plantados en macetas grandes en un bosque local de arces) eran lirios amarillos (Erythronium americanum) y arces azucareros (Acer saccharum), dos plantas muy diferentes, pero que cumplían cuatro requisitos: crecían en la misma zona; se las encuentra juntas en la naturaleza; ambas son colonizadas por MA (micorrizas arbusculares) de hongos y podían compartir una red; y los efímeros lirios ponían sus hojas hacia fuera y realizaban la fotosíntesis a principios de la primavera, cuando las copas de los arbolitos carecían de hojas, pero engordaban sus cormos [o bulbos] subterráneos según avanzaba la estación, aunque estando a la sombra llevaban activamente a cabo la fotosíntesis.

Bosque de arces del azúcar.

Estoy segura de que has adivinado el resultado. Los lirios suministraban carbono a las plántulas de arce durante el crecimiento de sus hojas, y los arces transferían carbono a los lirios al final de temporada, cuando almacenaban nutrientes en sus cormos. Esto es bastante sorprendente. Una cosa es pensar que la WWW permite a los árboles alimentar las plántulas de la misma especie; brotes que pueden llevar incluso sus propios genes, pero éstas eran dos especies de plantas muy diferentes que se ayudaban mutuamente a superar los momentos difíciles. Y, a diferencia de los trabajos sobre la reciprocidad entre plantas y hongos («te paso azúcares si me das fósforo y nitrógeno»), esta reciprocidad tenía lugar con grandes espacios de tiempo entre transferencia y transferencia. Así que tiene una implicación interesante. Por cierto, mientras estaban analizándolo, el grupo quebequés comprobó que no tenía lugar la transferencia de carbono en el suelo al sembrar ectomicorrizas de brotes de abedul en las mismas macetas. Como los abedules no se introducen en la red AM, no recibieron carbono.

Desde entonces, se han realizado más trabajos sobre las redes ectomicorrícicas que han demostrado redes naturales más complejas con centros de conexiones de los árboles grandes con plántulas y árboles más pequeños. (Este trabajo sólo puede llevarse a cabo con ectomicorrizas debido a que sólo los ectomicorrizas pueden ser identificados genéticamente. Las redes de micorrizas arbusculares, con su citoplasma mezclado y su incomprensible —para nosotros— sexualidad, simplemente no se pueden identificar claramente.) Los ejemplos de este trabajo de EM (ectomicorrizas), como el de Teste y Beiler (ambos del laboratorio de Simard) se han concentrado en el abeto de Douglas (Pseudotsuga menziesii), con todos los árboles (aunque no todos los hongos) de una misma especie. Esto se ha ajustado más a nuestra visión de la WWW permitiendo a árboles más grandes y viejos alimentar a sus semillas (y proporcionar una razón más de por qué es una mala práctica forestal eliminar los árboles más grandes o pensar que una plantación de semillas es un bosque saludable), aunque parece probable que la red mantenga no obstante la mayor parte de las relaciones de vegetación bajo la superficie del bosque.

El artículo de Beiler, titulado «Arquitectura de la Woodwide Web», amplió nuestra comprensión de la estructura de las redes naturales, examinado dos especies de hongos del género Rhizopogon; cada uno de los cuales exhibieron una estructura de la red ligeramente diferente, con R. vesiculosus conectando un mayor número de árboles y habitando una profundidad mayor que el R. vinicolor. La posibilidad de acceder a estratos más profundos podría ser útil cuando los recursos son escasos. Y el artículo de Teste mostró la complejidad de la red en la naturaleza, encontrando un total de 32 tipos de hongos vinculados a los árboles adultos y plántulas del estudio; la vinculación con la web y el intercambio de carbono fue muy útil para la supervivencia y el desarrollo de las semillas plantadas en el sector del bosque analizado, pero no parece ayudar a las semillas trasplantadas. (Teste et al. concluyen que en la relación origen-destino la fuerza del destinatario es mayor que la de la fuente). Y, para complicar aún más el cuadro general, cuanto mayor sea el donante en esta parcela de abeto de Douglas, menos carbono se comparte (llegados a este punto, vuelta al capitalismo o, como dicen los italianos: «Si necesitas dinero, pregunta a los pobres».)

Edwin Hubble dijo una vez que la historia de la astronomía es una historia de horizontes que retroceden. Por supuesto, eso es cierto para todos los conocimientos científicos. Pero me sorprende que el horizonte del espacio exterior haya retrocedido en pársecs, mientras que el de la tierra sólo retrocede muy lentamente y de manera incompleta, pulgada a pulgada.

También me ha impresionado el predominio de investigadores canadienses en este campo. Esto podría ser simplemente el efecto debido a una serie de laboratorios que casualmente están en Canadá. Pero no puedo dejar de preguntarme si esto tiene que ver con el hecho de que Canadá tiene una fuerte red de Seguridad Social para sus ciudadanos, y los EEUU no. Si decidiésemos que hacerse cargo del cuidado de los débiles y de los jóvenes fuera una prioridad nacional, ¿habría más investigación en EEUU sobre la interconexión de los ecosistemas y los beneficios de la distribución de los recursos? Bromeando a medias compartí este pensamiento con un viejo amigo, John Klironomos, un micólogo canadiense que acababa de regresar de la Conferencia Internacional de Micorrizas en la India, y me respondió en un correo electrónico: «Tiene usted un agudo sentido de la observación. En las reuniones, los mayores críticos de la distribución de los recursos a través de redes de micorrizas aparentemente son unos cuantos estadounidenses... ¡hmmm…!»




REFERENCIAS:

  Bidartondo, M. and T. Bruns. 2001. «Extreme specifi city in epiparasitic Monotropoideae (Ericaceae): widespread phylogenetic and geographical structure». Molecular Ecology 10: 2285-2295.

  Björkman, E. 1960. «Monotropa hypopitys L.–an epiparasite on tree roots». Physiologia Plantarum 13: 308-327.

  Bonfante, P., and A. Genre. 2010. «Mechanisms underlying benefi cial plant–fungus interactions in mycorrhizal symbiosis». Nature Communications 1:48 doi: 10.1038/ ncomms1046.

  Kaminski, F. 1881. «Die Vegetationsorgane der Monotropa hypopitys L.». Botanische Zeitung 29: 457-461.

  Lerat, S., R. Gauci, J.G. Catford, H. Bierheilig, Y. Piche, and L. Lapointe. 2002. «14C transfer between the spring ephemeral Erythronium americanum and sugar maple saplings via arbuscular mycorrhizal fungi in natural stands». Oecologia 132: 181-187.

  Read, D.J. 1984. «The structure and function of vegetative mycelium of mycorrhizalroots». p. 215-240. In: D.H. Jennings and A.D.M. Rayner (eds.) The Ecology and Physiology of the Fungal Mycelium. Cambridge U. Press, New York.

  Robinson, D., and A. Fitter. 1999. «The magnitude and control of carbon transfer between plants linked by a common mycorrhizal network». Journal of Experimental Botany 50 (330): 9-13.

  Simard, S.W., D.A. Perry, M.D. Jones, D.D. Myrold, D.M. Durall, and R. Molina. 1997. «Net transfer of carbon between tree species with shared ectomycorrhizal fungi». Nature 388:579-582.

  Teste, F.P., S.W. Simard, D.M. Durall, R. Guy, M.D. Jones, and A.L.Shoonmaker. 2009. «Access to mycorrhizal networks and tree roots: importance for seedling survival & resource transfer». Ecology 90: 2808-2822.

La derrota de Obama

Published on: domingo, 12 de febrero de 2017 // , , , ,
Por RABIOSO
La ‘etapa Obama’ de la hegemonía americana ha sido un fracaso total para los intereses del imperialismo estadounidense, amenazando la continuidad de su hegemonía. La aparición de Trump busca dar un giro en la línea seguida por EEUU antes de que sea demasiado tarde. 
Para entender por qué es necesaria la política exterior de Trump, basta dar un repaso a los fracasos de Obama:
§  La política social de Obama estaba marcada por un neoliberalismo radical, que ha mandado a la pobreza y precarización de amplios sectores de la población. Al mismo tiempo Washington ha apoyado el ‘liberalismo identitario’, lo que ha permitido al Gobierno obtener el apoyo de amplios sectores de la población en el interior y exterior de EEUU, favoreciendo la aparición de una ‘izquierda’ domesticada y eliminando toda resistencia basada en una línea de clase. Ese apoyo se ha reducido con el paso del tiempo, llevando a la derrota de Hillary ante la evidencia de que la política económica de Obama perjudicaba a la clase trabajadora y continuaba la desintegración de la clase media, mientras el famoso 1%, la cúspide de la pirámide social, no paraba de aumentar su riqueza.
§  La política económica de Obama ha aumentado hasta la estratosfera el endeudamiento de EEUU, mientras en paralelo a nivel internacional tenía lugar el principio del fin de la globalización neoliberal. El intento de Obama de imponer diversos tratados de libre comercio (TPP, TTIP…) para reformar la economía global en beneficio de EEUU y de paso cercar a China y Rusia ha dado lugar a una resistencia creciente entre sus principales aliados (la UE y Japón), que han bloqueando de facto su puesta en marcha. La consecuencia es la actual guerra comercial no declarada entre la UE y EEUU, que ha dado lugar a las multas de miles de millones de EEUU contra BNP Paribas y el Deutsche Bank, los mayores bancos de Francia y Alemania respectivamente, y Volkswagen, una de las ‘joyas de la corona’ de la industria alemana, mientras Bruselas respondía imponiendo una multa de miles de millones a Apple y a finales de 2016 anunciaba sanciones (aún por ver) contra Google.
§  La política exterior de Obama, centrada en el uso masivo de ‘revoluciones’ teledirigidas y apoyadas por la ‘izquierda domesticada’ tan solo han servido para sembrar el caos y suministrar argumentos contra la hegemonía de EEUU a Rusia y China, sus mayores oponentes a nivel militar y económico respectivamente. Con el paso del tiempo se ha visto además que tras el camuflaje de ‘revoluciones populares’ en realidad se escondían golpes de estado, como los llevados a cabo por grupos neonazis en Ucrania o por islamistas como los Hermanos Musulmanes en el mundo islámico. El empleo de la rusofobia en el Maidan ucraniano, el salvaje linchamiento de Gadafi en Libia o el salvajismo yihadista en Siria en lugar de remodelar Oriente Medio como quería Washington han justificado la vuelta de Moscú como una gran potencia a la arena internacional.

Siria, un desastre geopolítico que amenaza la hegemonía de EEUU

Un ejemplo perfecto de la desastrosa política exterior de Obama es como Rusia ha aprovechado sus errores para recuperar el estatus de potencia global y presentarse como su principal rival.
§  En 2013, el apoyo ruso al régimen de Assad mediante un gigantesco despliegue naval en la costa siria impidió una intervención de Occidente (según se ha sabido posteriormente, Washington planeaba arrasar la defensa siria mediante el lanzamiento de 650 misiles de crucero, como se hizo en Libia). La negativa del Parlamento inglés y del Congreso estadounidense a llevar a cabo un ataque en esas condiciones forzó a Obama a capitular, provocando la rebelión de Erdogan contra EEUU que ha desestabilizado a la OTAN y ha dado lugar a la aparición del ISIS como instrumento turco para imponer sus intereses en la región.
§  En 2014, Moscú respondió al golpe pro-occidental en Ucrania con una versión pro rusa de las ‘revoluciones de colores’ en el Donbáss y Crimea, impidiendo el triunfo de los neonazis en el Maidan. De esta forma Putin forzó a la UE a negociar en Minsk dejando de lado a EEUU, cuya principal responsable del desastre ucraniano (Victoria Nuland) había dicho ‘fuck the EU’. Al mismo tiempo, la catastrófica situación económica de Ucrania forzó a EEUU, a través del FMI, a romper sus reglas para impedir el hundimiento económico del régimen golpista.
§  En 2015, Turquía intentó de nuevo derribar al régimen sirio mediante una ofensiva yihadista que tomó Idilb, combinada con una masiva e inesperada ola de refugiados teledirigida por Erdogan para forzar a Bruselas a apoyar una intervención. Moscú respondió con su primera intervención militar a gran escala en el exterior del antiguo territorio soviético desde la guerra de Afganistán, cambiando el equilibrio de fuerzas sobre el terreno y haciendo imposible derribar el gobierno sirio. Kerry, secretario de Estado de EEUU (puesto equivalente al de un ministro de Asuntos Exteriores), reconoció que habían esperado que los yihadistas del ISIS forzasen a Asad a negociar, pero en lugar de ello éste decidió buscar el apoyo de Rusia.
§  En 2016, el apoyo de Obama al YPG/PKK en Siria dio lugar a crecientes tensiones entre Turquía y Washington, provocando la retirada de los misiles Patriot desplegados por EEUU en la frontera turco-siria. Tras el fracaso del golpe contra Erdogan las tensiones aumentaron aún más, y EEUU se ha planteado retirar sus armas nucleares desplegadas en Turquía. La reacción de Erdogan fue distanciarse de la UE y la OTAN, pedir la entrada en la Organización de Seguridad de Shangái (creada por Rusia y China para hacer frente a EEUU) y llegar a un acuerdo con Rusia para la construcción del gaseoducto Turkish Stream, una versión modernizada del South Stream vetado por Washington.
§  A comienzos de 2017, mientras Obama abandonaba la Casa Blanca, el ejército sirio ha logrado expulsar a los yihadistas del este de Alepo gracias a un acuerdo entre Turquía y Rusia. Esto ha permitido al ejército turco intervenir en el norte de Siria sin que Rusia lo impidiese, haciendo imposible la unificación de los territorios en manos del YPG/PKK para impedir la aparición de facto de un estado kurdo en la frontera de Turquía, como quería Erdogan. Esto al mismo tiempo ha beneficiado al régimen de Assad, al ralentizar el avance hacia Raqqa del YPG/PKK, que había declarado que si tomaban la ciudad impedirían el regreso del gobierno sirio.

Trump al rescate

El fracaso y descrédito de las llamadas ‘revoluciones de colores’ de EEUU ha desprestigiado a su vez a la ‘izquierda’ domesticada y por último a la ‘verdadera izquierda’, que de manera mayoritaria asumió como propios los argumentos a favor del ‘imperialismo humanitario’ y del liberalismo identitario, sustituyendo a la lucha de clases.
Trump representa una reacción de un sector de las élites de EEUU consciente de las consecuencias del fracaso a nivel social, político y económico de Obama. Por ello, para hacer frente al fracaso del liberalismo identitario y evitar una vuelta a la lucha de clases como eje del discurso sociopolítico se a pasado a apoyar el discurso de Trump, nacionalista puro y duro (‘América First’). Al mismo tiempo, Trump ha puesto de manifiesto su intención de hacer frente con todas sus fuerzas a la UE y China, los principales rivales económicos de EEUU, que se niegan a aceptar dar prioridad a los intereses económicos de EEUU a los suyos propios. Consciente del carácter disolvente del discurso identitario en la UE, Trump se dedica a hacer guiños al ultraderechismo europeo al criticar la política de inmigración de Alemania (el centro de poder de la UE), y tras apoyar el Brexit ha dejado claro el carácter proteccionista de su futura política económica. Al mismo tiempo ha dejado claro su intención de hacer frente a China, cuestionando la política de ‘una sola China’ e insinuando incluso un reconocimiento de Taiwán.

El entierro de Kropotkin en Moscú

Published on: miércoles, 8 de febrero de 2017 // , , ,

Por ANATOL GORELIK (*)

Se ha mencionado a menudo que antes de morir Kropotkin había expresado varias veces el deseo de que los anarquistas y cooperativistas encarcelados, así como los cooperativistas de Dmitrov encarcelados por haber tomado posición a favor del cooperativismo, por influjo de las ideas que él había expresado en una conferencia acerca de ese tema en Dmitrov, pudiesen participar en su entierro.

«Recuerdo —dice la compañera de Kropotkin— que [mi hija] Alexandra Petrovna escribió a Lenin para que permitiese a los anarquistas y a los cooperativistas encarcelados estar presentes en el entierro.»

La otra voluntad de Kropotkin fue que La Internacional no fuese cantada ni interpretada durante su entierro, porque según él se parece a los aullidos de perros famélicos. Propuse también que se respetase esta voluntad, lo cual se cumplió a pesar de los anarco-bolcheviques.

Al llegar a Moscú en el tren que traía el cuerpo del difunto me enteré de que Lenin había recibido la carta y que, como se trataba de un asunto muy delicado, la había transmitido al ejecutivo del comité central panruso de los soviets. Como Pilatos, Lenin se lavaba las manos al respecto.

Los anarquistas, los socialistas revolucionarios, los tolstoianos e incluso algunos comunistas estaban indignados por el jesuitismo de Lenin, quien, mientras decretaba honores nacionales con todo el aparato del gobierno, del partido y de la Internacional Comunista de pie ante la tumba del gran anarquista y del gran revolucionario, se negaba al mismo tiempo a ejecutar las últimas voluntades de ese gran humanista, rebelde a toda injusticia y a toda opresión. Sólo los anarco-bolcheviques trataron de justificar la conducta de Lenin.

No conseguimos que saliesen de la cárcel todos los prisioneros, pero hicimos fracasar por completo los planes jesuíticos de los comunistas y de los anarcobolcheviques, que querían hacer creer al mundo que en Rusia los anarquistas y los comunistas trabajaban en buen entendimiento dentro de la dictadura del proletariado.

Desde la partida de Dmitrov, en el tren, me puse de acuerdo con muchos camaradas, sobre todo estudiantes y obreros, que prometieron ayudarme sucediese lo que sucediese. En primer término, decidimos protestar contra Lenin y los comunistas, a pesar del aparato de la inquisición policíaca. Después, nos pusimos de acuerdo para levantar el estandarte de la rebelión de Kropotkin y desplegarlo ante los que, por cobardía o complicidad, ayudaban a los comunistas a engañar a los anarquistas y a los revolucionarios de otros países.

Sobre el tren escribimos pensamientos de Kropotkin: «Allí donde está el poder, está la violencia y la coerción». «Los derechos no se dan, hay que cogerlos.»

Cuando el tren llegó a la estación de Savelev de Moscú se produjo un enfrentamiento particularmente fuerte, los anarcobolcheviques querían evitar manifestaciones contra los comunistas y se proponían llevar el ataúd a la Casa de los Sindicatos, a marcha forzada, sin cortejo ni ceremonia. Sobre todo porque numerosos camaradas y simpatizantes se unieron a nosotros.

Nos opusimos a ello enérgicamente, formamos una cadena y nos colocamos a la cabeza del cortejo entonando canciones anarquistas y anticomunistas.

Al llegar a la cárcel de Butirka, donde había centenares de anarquistas encarcelados, nos detuvimos para cantar cantos revolucionarios anarquistas.

La juventud comunista y los cooperativistas de Dmitrov, los tolstoianos y los socialistas revolucionarios nos seguían, pero los anarcobolcheviques protestaban; algunos decían que estábamos insultando al difunto.

De esta manera llegamos lentamente a la Casa de los Sindicatos.

Al día siguiente, 11 de febrero, la Cheka anunció que sólo pondría en libertad a los prisioneros a quienes consideraban anarquistas (siete personas).

Con esto se llegaba al colmo de la bajeza; decidí entonces confeccionar una bandera de protesta en nombre de los «anarquistas perseguidos y encerrados en las cárceles comunistas». Así se hizo de inmediato, porque el gobierno soviético había puesto a nuestra disposición calicós y pinturas. Improvisé el siguiente texto: «Exigimos la liberación de todos los anarquistas encarcelados por luchar por la misma idea que Kropotkin: la anarquía».

A pesar de las protestas de la comisión artística, la bandera fue colocada en la sala, en un sitio muy visible. Dos horas más tarde fue retirada por la comisión. Entonces logramos hacer otra con una inscripción más dura. El camarada Koslov-Kononof la cuidó durante treinta y dos horas.

El 13 de febrero se produjo el entierro. Casi cien mil personas llenaban la plaza. Para llevar el ataúd erramos seis anarquistas, pero pedimos que ese honor les correspondiese a los camaradas liberados. A la cabeza pusimos la bandera con nuestra protesta. Los miembros de la comisión del entierro vinieron a amenazarnos. Respondimos que Kropotkin era anarquista, que la Cheka no había liberado a los anarquistas y que defenderíamos nuestra bandera de protesta a la cabeza del cortejo.

Así se hizo e incluso Aaron Baron habló en el cementerio en nombre «de los anarquistas encarcelados en la Rusia comunista». Volvimos en el mismo orden hasta la Casa de los Sindicatos, acompañados sólo por los tolstoianos, las juventudes comunistas y los cooperativistas de Dmitrov. Un destacamento de la Cheka nos dejó pasar.

Al día siguiente nos reunimos para volver a acompañar, en un entierro de hecho, a los siete camaradas liberados por la Cheka, quienes se habían comprometido a volver a la cárcel. Esos siete amigos eran: Olga Taratuta (militante anarquista desde 1900, condenada en 1905 a veinte años de cárcel, evadida y vuelta a capturar, luego condenada a muerte en 1908, conmutada a prisión perpetua, liberada en 1917), desaparecida; Fanny Baron (obrera anarquista en Estados Unidos, vuelta a Rusia en 1917, encarcelada por los comunistas en Riazan, evadida, luego detención), fusilada; Aaron Baron (deportado a Siberia, evadido, militante anarquista en los Estados Unidos, vuelta a Rusia en 1917, combatiente contra los blancos, detenido en 1919), desaparecido; David Kogan (anarquista vegetariano, detenido en 1918 por los comunistas), desaparecido; Mark Mrachny (encarcelado durante el zarismo, redactor del periódico anarquista Nabat, detenido en 1920 por los comunistas), expulsado de la URSS; Alexandr Guevky (obrero metalúrgico en la fábrica de locomotoras de Jarkov, anarquista desde 1905, encarcelado durante el zarismo, detenido en 1920), desaparecido; Alexiev Clonetsky (socialista-revolucionario, anarquista a partir de 1919, detenido en 1920), desaparecido.




NOTA:
 (*)  Como hoy es 8 de febrero, el día que murió Kropotkin, su funeral supuso, cinco días después —el 13 de febrero de 1921—, además de ser un acto multitudinario, la última gran manifestación de protesta, en muchos años, contra el régimen soviético en el mismísimo Moscú.
   Os ponemos este texto, escrito en el año 1931, por el anarquista ucraniano de origen judío Anatol Gorelik que fue testigo directo. Gorelik, miembro de la Confederación Anarquista de Ucrania Nabat, fue detenido junto a otros compañeros por los bolcheviques a fines de noviembre de 1920 en Járkov. Liberado a principios de enero de 1921 y vuelto a detener en marzo; es uno de los diez expulsados a finales de ese año. Murió en Argentina en 1956, tras dieciseis años postrado en la cama por una parálisis.

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